Cuándo:
6th junio 2018 @ 8:00 pm
2018-06-06T20:00:00+02:00
2018-06-06T20:15:00+02:00
Precio:
12€
Información e inscripciones
Espacio Ronda
91 366 1041 / 639 819 503

Pre-estreno de la Obra Teatral con música en vivo “EL CAMINANTE Y LA MUERTE” de Luis Agius

EL CAMINANTE Y LA MUERTE, Dirección: Luis Agius
Actores: Eugenius von Whiloefer / La Muerte: Cristina Arranz
Schubert: Oscar Ortiz
Ferdinand Schubert y posadero: Quique Mongay

Luis Agius, piano
Obras para piano de Franz Schubert:
Impromptu nº 1 D 899 // Allegretto D 915 // Auf dem wasser zu singen (piano) // Allegro Sonata D 784 // Andante Sonata D 960 // Andantino Sonata D 959

Cuarteto Matrice
Cuarteto en re menor D 810 “La Muerte y la Doncella”, 2º mov Andante con variazioni

Difusión: Foro Cultural Austriaco (Embajada de Austria en España)
www.parnasodelasmusas.es

El Caminante y la Muerte – Sinopsis
Schubert se encuentra pasando el verano en una localidad de los Alpes austríacos. Como se avecina tormenta, se ha refugiado en la posada de Meyer. Ahí escribe sus cartas para sus amigos vieneses y compone. El cansancio y la fuerte cerveza hacen que Schubert se quede adormilado en su mesa de la posada. Cuando se acerca el atardecer y la tormenta está próxima, llega a la posada un caballero procedente de Viena, que también busca refugio. Dice encontrarse llevando a cabo una discreta misión para el gobierno imperial -se trata de un alto funcionario- y por ello se identifica con un nombre probablemente falso (Wilhofer).
Enseguida entre Schubert y Wilhofer se entabla una animada conversación sobre música y sobre los conocidos o amigos vieneses comunes. Hablan de Beethoven y del panorama musical vienés y de los proyectos musicales de Schubert (hacen también repaso de la penosa situación económica del compositor). Wilhofer cada vez parece más y más interesado en el trabajo, la obra y la situación vital de Schubert. Se abre entonces entre ellos un debate sobre su diferente concepción de la música y del arte en general (Wilhofer estará más en la línea de Zelter, el estilo Biedermeyer, el apolíneo clasicismo de Goethe y combatirá abiertamente el incipiente Romanticismo, etc.) Schubert rechaza ese estilo “clasicista” y a los italianos (Rossini) y reivindica a Beethoven y a sí mismo como genios (“Yo soy Franz Schubert”). A partir de que Schubert pronuncia esa frase, el espectador entiende que el misterioso caballero vienés, no es otro personaje que la propia Muerte, que ha venido a por Schubert y el compositor poco a poco se irá dando cuenta, primero con temor y estupor, y luego con serenidad de la auténtica y sobrenatural identidad del personaje. En ese momento, la obra debe dar un giro y convertirse en auténtico espejo del lied Schubertiano “La muerte y la doncella” y del Cuarteto D810 del mismo título: ”El caminante (Schubert) y la Muerte (Wilhofer)”.

Wilhofer analiza la obra de Schubert, con todas sus virtudes y algunos de sus defectos. Quiere llevárselo, pero el compositor, pese a su existencia agónica y melancólica como auténtico “Wanderer” (caminante, aquí referencia absoluta al Winterreise, obra que la Muerte conoce de manera sobrenatural y que aprecia enormemente) y la sífilis que padece de manera crónica y que le merma bastante, todavía quiere seguir componiendo porque cree que algún día le llegará el éxito; por tanto, quiere seguir viviendo e implora a la Muerte que le deje tranquilo. La Muerte (Wilhofer) le niega esta posibilidad aunque le deja abierta una puerta. Le concederá un breve plazo para que componga al menos tres obras maestras (que serán el Quinteto D956, los lieder que se agruparán como “Schwangesng) D957 y la Sonata D960). A cambio, le promete a Schubert la inmortalidad de la totalidad de su obra y en particular de algunas de ellas (D960, D759, D911, etc). El caminante morirá físicamente como todo ser vivo, pero su Arte, es decir, sus obras musicales triunfarán en los siglos venideros.

Schubert acepta la propuesta y pregunta cuál es el plazo. La Muerte contesta que volverá en algún momento del otoño y podrá concederle un último deseo antes de llevárselo. Schubert le pide dos: que la última música que escuche sea de Beethoven (así será, el cuarteto op 131) y ser enterrado junto al genio de Bonn (así será, si bien habrá una tumba entre ambos). Wilhofer desaparece inmediatamente de escena, se esfuma y hay un último “Monólogo del caminante” donde se tratan los temas de la agonía, la melancolía, la desolación vital de Schubert, pero donde recoge energías e ideas para componer esas tres obras y que su Música sea inmortal (La Muerte le ha mostrado mientras debatían el triunfo de su música en nuestra época mediante imágenes, y sonido, en la chimenea de la posada).

Epílogo: Ferdinand Schubert lleva a su hermano Franz Schubert en Viena en casa de unos amigos a escuchar el cuarteto Op 131 de Beethoven (Schubert ya está muy enfermo) El epilogo es una despedida (aparece Wilhofer y Schubert recobra plenamente la salud: debaten y la Muerte le dice que se lo llevará el 19 de Noviembre y que su música será inmortal y se lo muestra en la chimenea de la casa y Schubert escucha y ve sus obras y el impacto emocional que causarán en los hombres del siglo XXI). Ferdinand creerá que todo es una alucinación de su hermano Franz, provocada por unas fiebres. Schubert puede morir en paz. Inmediatamente vuelve la enfermedad y la obra finaliza quedando Schubert postrado en brazos de Ferdinand, (que hará un “tombeau” o lamento breve pero intenso)