Cuándo:
16th septiembre 2018 @ 7:00 pm
2018-09-16T19:00:00+02:00
2018-09-16T19:15:00+02:00
Precio:
10€
Información e inscripciones
Espacio Ronda
91 366 1041 / 639 819 503

Obras de Prokofiev, Wagner, Gershwin, Stravinsky
Alma Olite, violín
David Pellejer, piano

El programa

Primera parte
Cuatro piezas de “Romeo y Julieta”, S. Prokofiev (1891-1953), arr. D. Grujnes:
1. Montescos y Capuletos
2. Danza de las muchachas con lirios
3. Máscaras
4. Muerte de Julieta
Cinco melodías, op.35b, S. Prokofiev (1891-1953):
1. Andante
2. Lento, ma non troppo
3. Animato, ma non allegro
4. Andantino, un poco scherzando
5. Andante non troppo

Segunda parte
“Liebestod” de “Tristan e Isolda”, R. Wagner (1813-1883), arr. A. Ritter
Rapsodia in Blue, G. Gershwin (1898-1937)
Danza rusa de “Petrushka”, I. Stravinsky (1882-1971), arr. S. Dushkin

Se cuenta de Pedro Halffter, compositor y director de orquesta español, que estando en un restaurante con unos amigos, rogó que apagaran la música que sonaba de fondo. Y lo hizo con las siguientes palabras: “por favor, puede quitar la música, es que soy músico…”. Su sensibilidad artística no le permitía recibir la música solo como una especie de mueble decorativo, pues su relación con ella era, y debía de ser siempre, de entrega total. He aquí lo que quisiéramos transmitir con este recital. Nuestro objetivo, nuestro deseo, es recuperar la curiosidad sonora, la curiosidad por la belleza del sonido, por la belleza de la música y las historias emocionales que encierra; y tal curiosidad sólo se logra cuando nos colocamos ante ella en una situación de entrega total; justo en estos tiempos de masiva invasión de estímulos que dificultan precisamente el logro de una atención plena.

Con una historia sonora de amor y muerte se inicia el concierto. Cuatro páginas del ballet Romeo y Julieta de Serguei Prokofiev, un drama universalmente conocido e inspirado, al menos eso dicen algunos, en la leyenda de los amantes de Teruel. Atendamos aquí, de entrada, a los majestuosos y despiadados acordes de Montescos y Capuletos y pensemos en cuánta muerte encierra el ritmo de esta danza aristocrática en la que se puede vislumbrar la crueldad y soberbia de las dos familias. La Danza de las muchachas con lirios relata el momento en el que unas inocentes jóvenes se acercan a Julieta para despertarla el día de su boda, pero esta no se mueve y parece envuelta en un halo de muerte. La música está llena de sutilezas y tantea, como si de puntillas danzara, esa frágil línea entre la luz y las sombras, entre la inocencia de la juventud y su inevitable despertar a la tragedia. Brío y humor se mezclan en Máscaras, una festiva música llena de piruetas donde los amigos de Romeo intentan convencer a este de acudir a un baile de máscaras para que olvide su pena de amor por Rosalina. Pocos saben que, en esa misma fiesta, Romeo sustituirá ese capricho por el de Julieta. Por último, en la Muerte de Julieta se nos revela el trágico desenlace. Aquí, la intimidad de la formación violín y piano resulta muy apropiada para evocar a la joven en su lecho de muerte recordando la dulzura de su primer amor y la exaltación de su pasión, hasta poco a poco ir perdiendo sus fuerzas para, finalmente, exhalar su último suspiro. Tras la Muerte de Julieta y, para no romper ese ambiento mágico creado por la música, escucharemos las Cinco melodías op. 35, Andante, Lento ma non troppo, Animato ma non allegro, Allegretto leggero e scherzando y Andante non troppo, donde se observa la capacidad de Prokofiev para hacer poesía sonora, aquí sin palabras, sin historias, música pura.

Al comienzo de la segunda parte nos trasladamos al maravilloso universo de Wagner gracias a un arreglo para violín y piano de su gran obra maestra Tristán e Isolda. Ricas armonías se engarzan cuales piedras preciosas para desplegar todo un torbellino de emociones que nos arrastra irremediablemente y eleva hacia las estrellas. A continuación la Rapsodia in Blue de Gershwin, compuesta y estrenada en 1924 en presencia de grandes músicos de la época como Stravinsky o Rachmaninoff, constituye uno de los primeros ejemplos de fusión de estilos en la historia de la música; una perfecta simbiosis entre la música clásica y el jazz en la cual ambos géneros se favorecen formando una obra clave del siglo XX. La pieza es, en palabras del propio Gershwin, un viaje en tren, un caleidoscopio musical sobre Norteamérica en el cual plasma el ruido, la locura de sus grandes urbes y la sensación de ebullición de éstas.

Si el recital comenzaba con música de ballet, también lo será la última obra. Pero qué diferente, qué distancia entre las historias humanas y las historias de marionetas. Petrushka, una de las obras maestras de Stravinsky, es el prototipo del antihéroe, de bufón y cómico desgraciado en su patetismo. Nuestro protagonista era culturalmente conocido como un muñeco de trapo que se manejaba con la mano y representaba a un justiciero muy peculiar. En esta historia es una marioneta que, junto a la de una bella bailarina y un moro, forman el teatrito ambulante de un mago. La secreta tragedia de Petrushka es que se halla enamorado de la bailarina quien, sin embargo, sólo se interesa por el moro. Este fragmento musical es la carta de presentación de las marionetas en una feria bailando una “danza rusa”. La música es mecánica, estridente, llena de aristas y con un ritmo vertiginoso, recordándonos que no son humanos quienes la interpretan. Así pues, ya dispuestos, con renovada curiosidad sonora, suframos de amores con los romances de “Romeo y Julieta” y “Tristán e Isolda”, sintamos la belleza de todas las emociones con las Melodías de Prokoviev y bailemos al ritmo de Gershwin y “Petrushka”.

Alma Olite, violín
“Eximia violinista” (Mundo Clásico), fue el calificativo que Alma Olite recibió tras su recital en el Auditorio Nacional de Madrid en 2010 dentro del ciclo “La Generación Ascendente”, un momento especialmente importante en una carrera que cuenta ya con numerosos conciertos como solista e intérprete de música de cámara en varios países de Europa y América. Antes de entrar en la Escuela Superior de Música Reina Sofía de Madrid para estudiar con Zakhar Bron y Yuri Volguin (2005-11), recibió su formación violinística bajo la dirección de Valeri Gazarian. Durante sus estudios en Madrid obtuvo el premio a la alumna más distinguida de la Cátedra de Zakhar Bron. Así mismo destacó como primer violín del Cuarteto Albéniz, distinguido
durante tres años consecutivos en las cátedras de Rainer Schmidt, Alasdair Tait y Heime Müller. Esta agrupación tuvo la oportunidad de trabajar con los miembros del Cuarteto Alban Berg, Belcea Quartet, así como Walter Levin, Menahem Pressler y Ferenc Rados, entre otros. Posteriormente, completó sus estudios con un Máster de Especialización en Interpretación Solista en la Zürcher Hochshule der Künste en Suiza, bajo la dirección de Zakhar Bron (2011-13). Ha sido premiada en diversos concursos nacionales e internacionales: Villa de Salou, Teodoro Ballo, Villa de Llanes, Juventudes Musicales, Wieniawski-Lipinski, entre otros. Durante los años 2013-14, fue miembro de la agrupación londinense Jubilee String Quartet, con el que obtuvo el 2o Premio del Concurso Karol Szymanowski en Polonia. El cuarteto realizó importantes giras de conciertos en Europa y América, con destacados recitales en el Wigmore Hall de Londres, además de ser seleccionado como “Quartet in Residence” en Aldeburgh y participar en el prestigioso MISQA (McGill International String Quartet Academy) en Canadá. Como intérprete apasionada por la música contemporánea, ha interpretado obras de Kaija Saariaho, Tomás Marco, David del Puerto, Javier Soler, Edward Nesbit…, estrenando en 2011 Nosferatu para violín solo, obra compuesta especialmente para ella por Antonio Ballestín. En la actualidad forma dúo con el pianista David Pellejer y colabora regularmente con el Ensemble Pilar Bayona, Orquesta de Cadaqués, Sinfónica de Madrid (Teatro Real), así como con los proyectos sociales “Musethica”, “Live Music Now” y “Fondation Résonnance”. Ha realizado grabaciones para la BBC, TVE, RNE y Telemadrid. Entre los años 2006 y 2010 el Gobierno de Aragón le concedió una beca de formación artística en la Residencia de Estudiantes de Madrid.
www.almaolite.com

David Pellejer, piano
Eclectico, expresivo e intuitivo son los adjetivos que mejor definen a David Pellejer como pianista y compositor, que no se conforma con tocar una unica rama del arte musical. Ganador del primer premio del concurso de camara fundacion FIDAH, David Pellejer toca habitualmente musica de camara en variados formatos y estilos, formando parte del duo de violin y piano Olite-Pellejer, del duo de jazz Chic to Chic o de la compañia MikrOpera. Asimismo, acompaña con asiduidad a cantantes tanto en recitales como en cursos de canto como por ejemplo en los IV, V y VI Cursos de Canto Elvira de Hidalgo. Formado no solo como pianista sino tambien como compositor, con reconocidos profesores de la talla de Jesus Rueda o Hector Parra, las obras de David Pellejer se han estrenado e interpretado por todo el mundo, como por ejemplo en el Auditorio de Zaragoza, en el Kuala Lumpur Performing Arts Centre de Malasia o en el Open Space Festival of New Music de Colorado. Asimismo, ha realizado estrenos de obras de compositores como Ismael Palacio, Patxi Rodriguez o Xabier Sarasa. Actualmente realiza el Master de Interpretacion Solista con Luis Fernando Perez.